Antes de automatizar cualquier proceso con IA, detente y pregúntate: ¿por qué queremos automatizar esto? ¿Cuál es el objetivo estratégico real, más allá de la mera eficiencia? ¿Qué impacto tendrá en la calidad, en la experiencia del cliente, en la moral del equipo o en la capacidad de innovación?
Si no puedes articular un "por qué" sólido más allá de "ser más rápido" o "ahorrar costes", probablemente estés a punto de caer en la trampa de la parálisis por eficiencia. La IA es una herramienta para alcanzar tus objetivos, no un objetivo en sí misma.